El Cambio

Lo único permanente

Últimamente vengo reflexionando mucho sobre una frase que, particularmente, me trae mucha tranquilidad.

“No hay nada permanente excepto el cambio.” — Heráclito, filósofo griego, siglo V a.C.

Esta frase me recuerda lo efímero de cada momento y la importancia de disfrutar el presente con la mayor conciencia posible, poniendo todos los sentidos a disposición en cada respiro.

Cuando las cosas cambian y me sacan de mi zona de confort, pienso: claro, si lo único que permanecerá en mi vida es el cambio. Aceptar esta realidad con los brazos abiertos —sabiendo que incluso los cambios difíciles traen algo valioso a corto o largo plazo, y que como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”— me trae al presente y silencia esa mente que siempre quiere controlar todo.

Esta filosofía también cobra fuerza en los momentos en que todo parece seguir igual: cuando nos sentimos estancados, cuando el avance no se ve. Aunque no lo percibas, muchas cosas están cambiando, tal vez en otros planos, de maneras que todavía no podés ver. Cuando toda tu intención está puesta en crecer y en conseguir ese cambio, algo empieza a moverse. El esfuerzo sostenido, incluso el invisible, siempre deja huella.

En esos momentos de espera, hay otra frase que también me ayuda a mantener la fe y la certeza:

“Hoy no es siempre.” — Matías “Coco” Gallo Bevegni

Estas palabras llegaron a mí a través de las redes, gracias a Coco, que eligió compartirlas. Recordar que hoy no es siempre me permite atravesar esos momentos en los que quisiera que la situación fuese diferente de una manera más tranquila, incluso con un poco de entusiasmo por descubrir el aprendizaje y el giro de narrativa que la vida tiene preparado.

Coco también escribió un cuento sobre esta temática, narrado con mucha coherencia y sensibilidad. Te lo comparto acá para que puedas escucharlo.

Al final, abrazar el cambio no es resignarse. Es confiar en que la vida tiene una dirección, aunque hoy no la veamos con claridad. Es saber que este momento —sea de caos, de quietud o de espera— también va a cambiar. Y que en ese movimiento constante, hay una oportunidad que todavía no conocemos.

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